Comunicado de las organizaciones participantes de la reunión con el
senador Daniel Filmus el día viernes 13 de marzo en el Honorable Senado
de la Nación. Agradecemos la difusión.
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"No voy a presentar nada que no tenga consenso"
Tal fue la promesa del Senador de Capital Federal Daniel Filmus en la
reunión realizada ayer con once delegados de organizaciones no
gubernamentales preocupadas por el posible gravamen por copia privada
que impulsan las gestoras colectivas de derechos de autor y la cámara de
la industria fonográfica en Argentina. La segunda promesa fue abrir el
diálogo con los impulsores del canon para conversar y debatir en el
ámbito del senado.
La reunión se realizó en el despacho del Senador Filmus, quien junto a
sus asesores, recibió a una delegación de organizaciones integradas por
Nodo Tau de Rosario, Asociación civil Gleducar, Wikimedia Argentina,
Asociación Argentina de Usuarios de Internet Internauta Mar de Plata, la
Biblioteca Popular Bella Vista, la Fundación Pedro Milesi Córdoba, la
Escuela San Cayetano del CFP 401 Vicente Lopez, USLA (Usuarios de
Software Libre de Argentina), CaFeLUG (Grupo de Usuarios de Software
Libre de Capital Federal), Gcoop Cooperativa de trabajo de Software
Libre, Colectivo La Tribu y Fundación Vía Libre.
El senador dijo que el proyecto de gravamen por copia privada todavía no
está escrito, y que antes de comprometerse con un proyecto de este tipo
desea conocer todas las voces involucradas, pero quedó en evidencia por
su discurso que no se ha distanciado de la idea de imponer un canon a
los insumos informáticos. Si bien dijo que ningún proyecto que
perjudique a la ciudadanía y al consumidor contará con su apoyo, hizo
énfasis en que es necesario buscar formas de que el artista y el
escritor argentino reciban una compensación por su trabajo.
Esta última afirmación subrayó uno de los muchos momentos de la
conversación en los que el Legislador dio signos de estar bastante
confundido respecto del problema que tiene entre manos: su argumentación
mezcló la copia privada con todo lo relacionado con la copia ilegal, el
derecho de los creadores, el régimen de patentes y hasta el de marcas en
determinado momento. Así, la sensación de diálogo de sordos fue por
momentos inevitable, especialmente cuando no conseguíamos que
comprendiera que "copia ilegal" y "copia privada" son conceptos
completamente distintos y que no pueden discutirse juntos, tal como
pretenden los impulsores del canon.
Filmus mantuvo sus preocupaciones fielmente enmarcadas en el discurso de
los maximalistas del derecho de autor, mostrándose muy preocupado por el
"hecho" de que los artistas y escritores supuestamente no reciben una
remuneración justa por su trabajo ("hecho" que no consiguió fundamentar
con evidencia más seria que una anécdota de cómo uno de sus ayudantes
compró un CD trucho con música de Adriana Varela por $3 en la calle). Si
bien hizo foco en que el problema está en los intermediarios (uno de los
pocos puntos de mediano consenso del encuentro) no quedó claro por qué
mantiene en estudio la posibilidad de un proyecto cuyo efecto será
recaudar dinero del gran público para dárselo precisamente a los
intermediarios para su administración.
El problema mayor de la reunión fue que pocas veces logramos hablar de
lo que realmente era el tema del encuentro: la copia privada. En todo
momento, el senador reforzaba el problema de la fotocopia en los libros
y el supuesto daño que esto produce a los escritores (tema sobre el cual
están preparando un proyecto de ley del que Filmus sí se comprometió a
ser firmante) y la cuestión global de la remuneración para el trabajo
del artista local, sin diferenciar que el tema de la reunión era si se
debe gravar o no la copia privada. Vale aclarar que la copia privada no
es lo que se conoce como copia trucha, ilegal o "pirata" sino que es
toda aquella copia sin fin de lucro que usted hace de un disco que
compró legalmente para escuchar en su mp3, su celular, su computadora o
llevar en su auto.
Quizás el momento de mayor desconexión se dio cuando el senador llegó a
sugerir que no le quedaba clara la diferencia entre nuestras objeciones
y las que ya le han hecho llegar las grandes multinacionales de la
industria del hardware, que se mostraron preocupadas por el impacto que
una medida como esta tendrá en el precio final de los dispositivos. Con
énfasis, el Senador se manifestó contrario a que fabricantes de hardware
como Dell[1] lucren con el trabajo de los artistas nacionales sin
remunerarlos.
En este contexto de lobbies cruzados, parecía desconocer que el proyecto
de gravamen por copia privada impulsado por su colega de bancada, la
Senadora formoseña Adriana Bortolozzi[2] cita como fundamento de la ley
el lobby de la Embajada de los EEUU de Norteamérica en Argentina y a su
embajador Anthony Wayne como fuente, a quien responde positivamente con
el mencionado proyecto.
Es sabido que estas iniciativas de expansión del régimen de derecho de
autor a entornos nunca antes cubiertos, como la esfera privada de la
vida de los ciudadanos, responden a un lobby de las corporaciones
internacionales de la industria del entretenimiento (principalmente de
los EEUU, cuyos intereses defiende el embajador de ese país).
Lo que viene más allá de esta reunión es la promesa de frenar todo tipo
de proyecto de gravamen sobre la copia privada hasta que no se llegue a
algún tipo de consenso entre las partes, y el compromiso de convocar, en
dos semanas, a una audiencia con más legisladores y con los artistas
para que discutamos las diferentes posiciones con miras a encontrar
alguna que permita avanzar o no en esta materia.
En pocos días tendremos novedades sobre esta iniciativa que tendrá lugar
en una sala del mismo Senado y que contará con la participación de
nuestras organizaciones agrupadas contra el canon y los sectores de la
industria del entretenimiento que lo impulsan.
[1] Mencionó a Dell sólo por citar un ejemplo, ya que la computadora
sobre la mesa era de esa marca, pero incluyó en la problemática a todos
los fabricantes de hardware, que según él, no contribuyen al desarrollo
nacional.
[2]
<http://www.senado.gov.ar/web/proyectos/verExpe.php?origen=S&tipo=PL&numexp=1298/08&nro_comision=&tConsulta=1>
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Leo desde Fundación Via Libre una noticia que la verdad me dejo bastante preocupado:
Si hay algo que no se puede negar de los maximalistas del derecho de autor, es que son perseverantes.
Hace poco más de un año, cuando un grupo de una “unión de músicos independientes” se acercó al diputado Claudio Morgado (Frente para la Victoria) con una propuesta de ley que incluía la recaudación de un “Canon Digital”, la reacción en contra fue tan clara que inmediatamente (y sin siquiera avisarle a Morgado, que había puesto la cara por ellos) eliminaron ese elemento de la propuesta.
Pero oponerse a este tipo de iniciativas tiene mucho en común con luchar contra zombies: no importa cuantas veces uno las mate, siguen avanzando.
Viendo que las tratativas con un legislador “del palo mediático” salieron mal, esta vez buscaron uno que tuviera una trayectoria conocida de apoyo a las políticas corporativas, y lo encontraron en el Senador Nacional Daniel Filmus (también del Frente para la Victoria). A la hora de encontrar alguien que no dude en impulsar intereses comerciales en detrimento de la ciudadanía, ¿quién mejor que una persona que, cuando Ministro de Educación, firmó contratos confidenciales con Microsoft para poner en sus manos la educación informática de nuestros niños?
Así, esta vez fueron los mismos “dueños de la cultura” los que se reunieron con el senador Filmus: la Sociedad Argentina de Autores y Compositores (SADAIC), la Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes (SAGAI), la Sociedad General de Autores de la Argentina (ARGENTORES), la Asociación Argentina de Intérpretes (AADI) y la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (CAPIF). Seguramente apelando al cholulismo del que viene haciendo gala la cúpula del gobierno, fueron representados por un grupo de famosos que incluía a Atilio Sampone, Jorge Marrale, Pepe Soriano, León Gieco y Tito Cossa.
La idea detrás del proyecto es simple: como la tecnología digital puede usarse para confeccionar copias de obras de las que estas organizaciones se sienten más dueñas que los propios autores(recordemos por ejemplo aquella vez que SADAIC se presentó a cobrar los derechos de autor por el uso de música compuesta por Pino Solanas en una película del mismo Pino Solanas, y que pretenden cobrar aunque los derechos de autor de la obra hayan expirado, o el autor mismo haya renunciado explícitamente a cobrar por ellos), ahora pretenden que el gobierno les autorice a cobrar un cierto porcentaje del precio del equipamiento e insumos informáticos (de computadoras, discos fijos, impresoras, reproductores de audio, cámaras digitales y teléfonos celulares a cartuchos de toner, CD-ROMs y memorias flash) para “compensar las pérdidas” producidas por el criminal comportamiento de personas que filman a su hijo tocando “Sólo le Pido a Dios” sin pagar por ello.
Quizás el aspecto más desagradable de este episodio sea ver a “artistas comprometidos” como León Gieco pidiendo al gobierno que recurra a la coerción estatal para sacarle dinero a la gente con tal de que no se seque la canilla de dinero de temas que escribieron hace veinte años. A esta hipocresía se agrega el cinismo de hacerlo “en nombre de los artistas”: con esta medida, no sólo se encarece obtener copias de obras del mismo Gieco, sino también de bandas nuevas, que deliberadamente alientan la copia de sus temas, con el fin de obtener promoción. Gieco y sus amigos están acostumbrados a cobrar una tajada de toda fiesta que se celebre en el país, independientemente de si su música suena en ella o no. ¿Es sorprendente que ahora quieran cobrar una tajada de cada computadora y cada CD que se compre en el Hospital Garraham?
Según el propio sitio web del senador Filmus, el proyecto sería presentado en marzo, habiendo sido redactado con la participación de las gestoras colectivas, pero sin ninguna participación de organizaciones de defensa de los derechos del consumidor y del ciudadano.
Sólo le pido a Dios
que el engaño no me sea indiferente,
si un traidor puede más que unos cuantos,
que esos cuantos no lo olviden fácilmente.
León Gieco, probablemente hablando de León Gieco
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